Luigi Domenico

La gran CAGADA que todos cometemos cuando una chica nos gusta demasiado (NO hagas esto)


Una de las cosas que más me gusta de escribir en este blog es que puedo ser 100% sincero, y eso me quita un gran peso de encima.

Hoy quería compartir contigo una historia que me sucedió hará un par de años o tres y que creo que podría ayudarte un montón para no repetir mi mismo error.

Y que sepas que según muchos autores norteamericanos éste, además de ser uno de los peores errores que podríamos llegar a cometer, también es uno de los más comunes, así que conviene que estés preparado.

Se trata de la historia de una chica que conocí en Tinder y de cómo hice las cosas perfectas de libro a cómo la cagué hasta el fondo por sentir que ella era demasiado “especial”, del cielo a infierno en cuestión de horas.

¿Quieres conocerla? Vamos allá.


Tuve un match con un pibón

Tinder siempre se me había dado bien, pero para serte muy sincero, hasta aquel momento las chicas más atractivas que había conocido a través de esta app siempre habían sido chicas extranjeras, y así fue hasta que ella apareció…

Sonó la notificación de que había tenido un nuevo match, desbloqueé mi teléfono, vi sus fotos, luego vi que era española e inmediatamente después pensé… “buah, ni de coña”. Fui yo mismo el que casi me autodescarté.

Y eso que mi perfil era bueno. Había colocado mis mejores fotos (incluso había quedado con un fotógrafo semiprofesional para hacérmelas) y tenía también una buena descripción de perfil. Pero soy una persona muy realista y si hasta aquel momento no había conocido a ninguna chica española de físico 10 estaba claro que había sido por algo.

Sin embargo, fue ella la que me abrió conversación. Me hizo un comentario acerca de una de mis fotos (una precisamente que no era mía, sino que la cogí de Google. Se trataba de una silueta de un chico surfeando que podría pasar por mí).

Esa fue la excusa que necesitaba para decirme a mí mismo, “¿y por qué no?”.


Aplicando nuestro método para ligar por Tinder

Hice lo único que podía hacer, que era seguir el método que Carlos y yo habíamos afinado para conocer mujeres por Internet y tener citas y sexo con ellas.

Recuerdo que hice lo que nosotros llamamos “montar el circo por el chat”, que no es otra cosa que hacer que la conversación sea infinitamente más estimulante que cualquier otra que ella hubiera podido haber tenido anteriormente a través de la app. Fui original, divertido y hasta un poco picante (saqué el tema del sexo).

La conversación fue muy bien, ella se implicó desde el primer momento y todo fluyó de maravilla, y cuando me quise dar cuenta, la tenia en el whatsapp y le estaba enviando un audio con mi voz más sensual.

No perdí el tiempo y le propuse quedar al día siguiente para salir a tomar algo y conocernos y ella aceptó (sabía que no podía alargarlo mucho porque se le bajaría el hype o aparecería otro tío con mejor físico que yo que captaría su atención).

Quedamos al día siguiente a las 9 de la noche en la Puerta del Sol.


La cita perfecta

Una vez tenía la cita cerrada volví a abrir su perfil para ver sus fotos, estaba increiblemente buena, demasiado, no le encontraba ningún defecto. Pensé que en cualquier momento me cancelaría la cita con cualquier excusa. Es lo típico que suele pasar en estos casos, pero no, no fue así.

Y yo hice lo único que podía hacer, que fue vestirme como un hombre de estatus, como siempre, una camisa, un pantalón pitillo, mis zapatos con alzas de 8cm (de 1,80 pasaba a un sugerente 1,88) y mi mejor chaqueta.

Tengo que reconocer que si físicamente soy un 6, cuando me arreglo paso a ser un 7 o hasta un 7,5, y todo lo que sea sumar para causar la mejor primera impresión posible es bien recibido.

Pero ojo, tenía muy claro que no me la iba a ligar por mi físico (como sí ocurría en el este de Europa). Yo era muy consciente de que ella seguía estando dos o tres ligas por encima de la mía. Sabía que si quería que las cosas terminaran bien para los dos, tenía que ser yo el que hiciera que sucedieran.

Quedamos en Sol y aquella noche yo hice acto de presencia aposta 15 minutos más tarde. Por norma general siempre me retraso unos 5 minutos, pero sabía que a una tía tan buena nadie en su vida le había llegado 15 minutos tarde y eso, la iba a sacar de su pensamiento de ser el premio.

Cuando aparecí puso cara de alivio, 1º por verme llegar y que no la había plantado y 2º por no haberme hecho esperar. Resulta que ella también había llegado casi 15 minutos tarde.

Yo en vez de darle dos besos como hace todo el mundo le di un abrazo. Parece que le encantó la novedad porque me devolvió el abrazo y pareció sentirse muy cómoda con él (el que en realidad estaba más cómodo era yo jejeje).

Camino al bar donde iba a llevarla le puse mi brazo en jarra, y ella metió su brazo para ir cogidos el uno del otro. Empezamos con el contacto físico desde el segundo uno, lo cual me dio muy buenas vibraciones. Además, como puedes ver, el que iba liderando la cita era yo.


Muy venido arriba

A pesar de que ella estaba muy buena y yo debería sentirme intimidado, nada más lejos de la realidad. Estaba incluso más cómodo que ella, porque sabía lo que tenia que hacer, y ella estaba reaccionando bien a mis avances, dejándome liderar en todo momento, y eso como te puedes imaginar, es bueno.

Cuando llegamos al bar salió el relaciones publicas (que me conoce de ir mil veces xD) y me saludó chocándome la mano, y nada más entrar el camarero en la barra que también me tiene fichado de vista, me saludó.

Te puedes imaginar que esto me hizo sumar puntos a sus ojos como hombre de estatus (además ella estaba en mi terreno, un lugar nuevo para ella).

Pedimos unas coronitas y nos sentamos en los sofás.

La conversación fue muy fluida, ella me contó que era vasca, que vivía a en Madrid por trabajo, que trabajaba en una marca importante de coches, en la sección de publicidad de la empresa y que, además, jugaba al padel los fines de semana.

Era una vasca pija y que estaba muy buena, de 24 años, muy por encima de mi liga pero allí estaba, tomándose unas cervezas conmigo y parecía encantada por haber conocido a un tío tan guay como yo.

En un momento dado, en vez de seguir hablando, decidí que era buen momento para besarla, y aunque en las citas suelo hacerlo como muy tarde a la media hora de haber llegado al bar, lo normal habría sido pensar que con una chica tan atractiva tenía que haber esperado más.

No lo hice, la besé y acerté, porque ella me devolvió el beso y desde ahí todo fue PERFECTO. Nos dimos unos cuantos besos riquísimos y cuando se terminaron nuestras cervezas, viendo lo cómoda que ella se sentía, yo me “relajé” y me concentré sobre todo en disfrutar de ella y de su compañía.


Pero llegó la gran cagada…

Mientras voy contándote, voy dándote algunos detalles importantes que hicieron que las cosas fueran avanzando de la manera adecuada. Realmente estaba haciendo las cosas de libro, repitiendo paso a paso el método que tan buenos resultados me había dado siempre, pero todavía no estaba todo hecho.

Después del bar, nos fuimos a cenar, me la llevé a un restaurante árabe que hay por el centro que me encanta, a comer hummus y cordero, y a ella, cómo no, le encantó.


Cuando acabamos de cenar dimos un paseo por el centro, besandonos, metiendonos mano, y así llegamos al momento que tiene que llegar en todas las citas que van bien, el de irse a follar.

En esa época vivía con mis padres, a diferencia de Carlos que vivía solo desde hacía ya tiempo, y lo que me tocaba hacer siempre era o irme a casa de la chica si vivía sola (que era pocas veces) o irnos a un hotel de esos que alquilan por horas con jazuzzi y cama grande, hablando en plata, un picadero para parejas sin sitio.

Siempre iba a uno que se llama Luxtal por la zona de Bernabeu, que no es muy caro y esta muy chulo (solo un par de veces una chica me dijo de no ir pero el resto me fue bien siempre).

Estábamos en una calle en la que no pasaba nadie, enrollándonos como locos, y ella me confesó “uffff estoy mojadísima, si me la metieses ahora mismo entraría perfecta…”.

Yo me quedé de piedra, un pibón 10 diciéndome aquello… te puedes imaginar la erección que tenía en ese momento, el pantalón me estallaba 😛

¿Y qué fue lo que hice?

Pues la cagué muchísimo.

No, no se la metí ahí mismo en la calle como ella me sugirió y como debería haber hecho, meternos en un rinconcillo oscuro y zaska! Y tampoco paré un taxi para irnos a Luxtal y comérmelo todo muy rico, no, no hice nada de eso.

Lo que hice fue pensar “joder, esta chica es un puto 10, me encanta, me molaría mucho echármela de novia y tener algo bonito juntos, creo que si le digo ahora de irnos al Luxtal voy a meter la pata y va a pensar que soy un salido que voy a lo que voy. Esta chica es demasiado especial para eso, así que no voy a hacer lo que hago siempre. Mejor quedamos otro día, preparo algo especial para ella y así verá que en realidad merezco la pena”.

Y así lo hice, nos despedimos para repetir otro día que estuviésemos libres.

Tan bien había ido todo y tan bien había hecho yo las cosas que cuando nos despedimos, ella tenia el coche en un parking, bajó unas escaleras para irse, y tuvo que volver tras sus pasos varias veces para subirlas y besarme un rato más.

Parecíamos dos tortolitos…


La segunda cita

Quedamos un par de días después para ir al cine a ver una película.

Yo iba a la cita con toda mi ilusión, con muchísimas ganas de volver a verla y, sobre todo, sabiendo que ese día al terminar la noche le propondría ir al Luxtal a terminar lo que habíamos dejado en el aire.

Pues para mi sorpresa, en el cine estuvo fría, era yo el que estaba encima de ella y quien le buscaba los besos. No sé, todo fue muy puta mierda desde el principio, nada que ver con la primera cita, que parecía estar en un sueño.

No me dio buenas sensaciones y lo confirmó con que al acabar la peli me dijo que se tenía que marchar a casa que al día siguiente curraba. No solo no es que no fuésemos a ir al Luxtal, es que ni a tomar algo siquiera. Ella estaba pegando la espantada.

Cuando vi su coche marcharse tuve la sensación de que no la volvería a ver, y se convirtió en certeza cuando a los dos minutos recibí un mensaje de whatsapp donde me decía que gracias por todo, pero que no íbamos a poder quedar de nuevo porque yo era “un tío genial” pero que a ella le gustaban “los malotes que acaban destrozándola”.

Y puedes verlo tú mismo en las capturas de WhatsApp…



Conclusión

Los norteamericanos dicen que en el momento dejas de hacer lo que sabes que tienes que hacer porque sientes que esa chica es demasiado “especial”, estás empezando a perderla.

Y como pude comprobar con aquella chica vasca, es cierto.

Ella deseaba tener sexo conmigo en la primera noche, sin embargo yo, a pesar de que había llevado a cabo una cita perfecta (me había comportado como un hombre de estatus muy acostumbrado al éxito), en el último momento me comporté como un hombre totalmente incapaz de hacer que las cosas sucedieran, o lo que es lo mismo, como un hombre de bajo estatus social, y como bien sabes, ninguna mujer quiere estar con un hombre de bajo estatus.

Míralo en las capturas. Está claro que después de la primera cita, ya en modo lógico ella reflexionó y tomó decisiones.

La forma en la que me pide disculpas sinceras por no poder sentirse atraída por un chico tan bueno como yo (como cuando las chicas rechazan a los chicos buenos que ven como sus amigos), o cuando dice “eres un hombre perfecto, un tío genial y yo una imbécil que le gustan los malotes”.

Es que es así, si no haces lo que tienes que hacer, eres un hombre de bajo estatus social, y este tipo de hombres NO atraen a las mujeres.

¿Qué crees que hubiera pasado si conforme ella me dijo que se la metiera yo hubiera levantado la mano para parar un taxi, hubiéramos ido a un hotel y hubiéramos pegado la follada del siglo?

Te aseguro que el final de la historia habría sido muy distinto.

Así que espero que aprendas la lección.

Cuando estés con una chica en una primera cita, si en cualquier momento sientes que ella es demasiado “especial” como para ir a por el beso y a por el sexo (cuando ella ya te ha demostrado que lo desea), acuérdate de este artículo y sigue adelante. Ya me lo agradecerás después.

De hecho, recuerda que cuanto más «especial» sientas que sea ella, más debes concentrarte en hacer las cosas como sabes que tienes que hacerlas. Si recuerdas esto, todo irá bien. Y tampoco te olvides de Tinder Hack para conseguir matches con pibones. Que vaya bien!

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